Kay Consulting

Una conversación difícil no es una negociación

Cuando estamos frente a un conflicto, pensamos cómo sostener una conversación y tener éxito para resolver el conflicto. Aquí les presento un paso inicial que podrá apoyarlos en lograrlo.

Para generar una conversación difícil se requiere una preparación previa. No sirve de mucho tener esta conversación sólo con una lista de acuerdos. En algunos casos, llegar a tener una conversación difícil exponiendo la propuesta de forma directa podría hasta ser una ofensa para alguna de las personas. Se requiere identificar primero ¿cuál es la naturaleza del conflicto? Lo cual está relacionado con identificar los aspectos que han generado la tensión en todas las partes. Lo fundamental es observar por qué las personas involucradas se sienten afectadas.

En este punto la revisión y el descubrimiento no suele resolverse  con un análisis racional, sino mas bien se da a través de una revisión desde el mundo emocional. Algunos podrían cuestionar esta parte pero desde la práctica “no solemos molestarnos por lo que hace la gente” sino, nos ofendemos o molestamos por “aquello que creemos son las intenciones que tienen la gente detrás de su comportamiento”.

Por ello, el trabajo inicial comienza con uno mismo haciendo un trabajo personal respondiendo a la pregunta ¿Qué es lo que más te molesta de este conflicto? Si logramos responder esta primera pregunta con éxito vamos por buen camino. Es posible que al observar la primera respuesta no se encuentre nada nuevo, por ello es recomendable realizar nuevamente la pregunta buscando la respuesta más sincera y profunda sobre el conflicto.

Habiendo respondido la pregunta con profundidad se podrá observar que sólo con una lista de acuerdos para llegar a una negociación no sería suficiente para resolver la situación de conflicto. Con las respuestas encontradas se contará con elementos claves para avanzar en la conversación difícil desde un sinceramiento personal.

Esto que parece sencillo es lo complejo para la mayoría de las personas porque estamos rodeados de mucho ruido externo donde se encuentra nuestra mayor atención y tenemos pocas oportunidades de escuchar y comprender lo que nos sucede en el mundo emocional con cada experiencia vivida.

Hacer revisiones y reflexiones para tener un aprendizaje interior sobre nuestra manera de actuar en cada ámbito es parte de la autogestión personal, lo cual nos retribuye con mayor eficacia personal y bienestar.

Por. Margarita Yaranga

CEO de Kay Consulting

 

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