Empezaba una mañana a organizarme para realizar la revisión de mis correos, cuando mi hijo me pidió ayuda con una tarea.
Me dijo “mamá mi profesor está loco porque nos pide tantas cosas para hacer” en ese instante apareció una pregunta automática ¿cuándo mi hijo aprendió a expresarse así de su profesor? Entonces lo interrumpí y empecé a corregirlo para explicarle por qué no debemos expresarnos así de un profesor o de nadie.
Mientras terminaba de hablar, mi hijo me interrumpe y dice ¡mamá no me estás escuchando, mi profesor no entiende lo complicado que es lo que nos está pidiendo…! En ese instante me puse en silencio para escucharlo completamente y acompañarlo en la actividad que le tocaba realizar, pero lo que llamó mi atención fue que entré en consciencia y me dije a mi misma “es cierto no terminé de escucharlo y empecé a corregirlo”.
Estaba tan conectaba con mis actividades, mis responsabilidades, cómo organizarme con mi esposo en las tareas de la casa y en eso aparece mi hijo solicitando apoyo y queriendo expresar su frustración por un pedido del profesor.
Mi vi actuando en modo automático porque tenía muchas cosas en la cabeza y gatillo mi conexión con el valor del respeto y me desconectó de la escucha con apertura.
Claro, luego de esta mirada apareció durante unos minutos algunos juicios sobre cómo siendo coach varios años mi capacidad de escucha está siendo reducida y en este contexto.
Esta experiencia me ha permitido observar cómo mi escucha, competencia que yo consideraba muy sólida en mí, estaba siendo impactada en esta nueva realidad.
Antes era más fácil separar mi espacio personal del laboral, aun si me tocaba trabajar en casa podía realizar esta separación en cierto modo.
Si dejamos a un lado la capacidad de organización que podemos implementar a través de una nueva forma de vida para solucionar esta complicación en los espacios familiares, quisiera reflexionar sobre cómo se ha visto afectada nuestra capacidad de escucha en estos tiempos.
Muchas son las preguntas que me vienen a la mente sobre mi capacidad de escuchar ¿cuánto me estoy dando permiso para escuchar mis emociones en este contexto? ¿Prefiero mantenerlos a un lado o callarlos porque son un obstáculo en mi día a día? ¿Cómo ha cambiado mi forma de escuchar a mi familia? ¿Mi presencia física se conecta con mi presencia emocional con ellos? ¿De qué manera escucho también a mis amigos, vecinos, clientes, etc.?
Es claro que nuestras interacciones han cambiado, si antes la escucha era interrumpida por el entorno físico o por nuestros propios pensamientos, ahora se incorpora la virtualidad con un componente distractor muy potente y las exigencias de todos nuestros mundos conviviendo en paralelo.
En este contexto surge también muchas inquietudes en las organizaciones ¿cómo el liderazgo inspirará al equipo? ¿Cómo se conectarán los trabajos de equipos diversos virtuales y presenciales? ¿Cómo será la presencia de la cultura y clima organizacional en el mundo mixto virtual y presencial? Entre otras.
La invitación que propongo es mirar a la escucha, como una oportunidad para re-conectarnos como seres humanos con nuestras inquietudes.
Este proceso ofrece muchas posibilidades para estar no solamente interactuando y coordinando acciones, sino también para generar un contexto emocional con otros y dar pasó a elementos fundamentales en el mundo organizacional como la generación de confianza y apertura.
Este proceso básico que aprendimos desde muy pequeños, permite al ser humano una de las experiencias más satisfactorias que es estar presente con total disposición ante otra u otras personas en un momento determinado porque da paso al reconocimiento de nuestra existencia.
Asimismo, si bien la escucha permite dar un paso inicial para generar acciones con interacciones genuinas, con fluidez y apertura; nos toca desafiarnos y re aprender a escucharnos desde lo esencial.
Una escucha como niños, con curiosidad, dejando al lado los juicios que aparecen por el contexto actual. Entonces podemos observar este proceso con los nuevos canales de interacción que hoy tenemos presente y con flexibilidad más allá de la distancia, la virtualidad y las nuevas experiencias que hoy se viven.
